jueves, 28 de enero de 2016

Cuatro preguntas imprescindibles antes de comprarse un coche
Una de las decisiones de compra más importantes en la vida de las personas, además de la vivienda, es la del coche. Se debe tener en cuenta que, a parte de ser una significativa inversión de dinero, se convertirá en el acompañante de viajes y aventuras imprescindible durante, probablemente, años. El portal de motor de Schibsted Spain, coches.net, ha elaborado las cuatro preguntas imprescindibles que todo el mundo debería plantearse antes de adquirir un automóvil para que, a la larga, no surjan dudas y arrepentimientos.

Un aspecto fundamental antes de empezar a mirar coches es saber cuál es el presupuesto con el que se cuenta. Con esto esclarecido, ya es cuestión de buscar qué modelo es el más adecuado y el que mejor se adapta a las necesidades de cada uno.

¿Para el día a día o para largos trayectos?
Si el objetivo del automóvil es utilizarlo fundamentalmente por la ciudad, seguramente no se necesite un vehículo excesivamente grande. A partir de ahí, se podrá valorar el tipo de motorización y combustible que más se adapte a las circunstancias. Ahora bien, si el coche se va a destinar a viajes de larga distancia, uno de los aspectos importantes a valorar, además de la potencia del motor, será el tamaño del maletero, ya que se deberá tener en cuenta el equipaje que se suele transportar.

Tanto para recorridos cortos como largos, es importante tener en cuenta la cantidad de acompañantes con los que se suele viajar. En el caso de transportar habitualmente a niños o bebés lo más cómodo será optar por un vehículo de cinco puertas.

¿Coche nuevo o de segunda mano?
Lo más habitual es que sea el presupuesto el que responda a esta pregunta. Estrenar un coche completamente nuevo permitirá tener un vehículo diseñado a medida, con las características y equipamiento que uno ha elegido, pero el precio será más elevado que comprar ese mismo modelo de segunda mano. Otro de los aspectos a favor de la adquisición de un coche nuevo es que, por lo general, incluirá tecnologías más avanzadas en seguridad y eficiencia, tanto a nivel de consumo como de emisiones. Otra razón de peso es su fiabilidad mecánica, superior a uno de segunda mano ya que todas sus piezas son nuevas.

Los coches de ocasión, en cambio, suelen ser mucho más económicos que su equivalente a nuevo. Aunque ya hayan pasado por otras manos, el precio, la gran oferta de vehículos en venta y evitar la fuerte pérdida de valor que sufre uno nuevo nada más sacarlo del concesionario son motivos a tener en cuenta a la hora de valorar la compra de un coche de ocasión. Además, con el mismo presupuesto que para la compra de uno nuevo, se puede optar por un vehículo más equipado o de un segmento superior. La mayor incertidumbre es la falta de información sobre su historial. Antes de comprarlo, es fundamental probarlo y que el anterior propietario pueda demostrar y dar garantías de que el coche se encuentra en buen estado.

¿Diésel, gasolina, híbrido o eléctrico?
No hay que dejarse llevar por el impulso de que el precio del gasóleo es más económico que la gasolina, ya que la diferencia no es tan destacada como hace años. Los coches con motores diésel son entre 1.500 y 5.000 euros más caros que su equivalente en gasolina y, aunque son más resistentes, su coste de mantenimiento es más alto. Si la finalidad del coche será circular por ciudad y recorrer menos de 15.000 kilómetros al año, resulta más interesante comprar uno gasolina.

En un momento en que el debate sobre el cambio climático está a la orden del día, valorar opciones más ecológicas es un aspecto que se tiene que tener muy en cuenta. Desde hace unos años, los modelos híbridos –que combinan un motor convencional con otro eléctrico– se están consolidado en el mercado de automóviles. Son vehículos que no necesitan demasiado mantenimiento y son una buena opción para trayectos urbanos, ya que es donde se aprovecha el modo de conducción 100% eléctrico.

En el caso de optar por un coche completamente eléctrico hay que tener en cuenta que estos vehículos no emiten gases contaminantes y que el coste de recarga por la noche suele ser inferior a dos euros para 100 kilómetros. El problema es que el precio de adquisición es aún bastante más elevado que un coche convencional, la autonomía es limitada y la red de recarga escasa.

¿Equipamiento básico o full equip?
Si se parte de un presupuesto limitado, es preferible optar por sistemas que mejoren la seguridad y prescindir de elementos estéticos o de confort. Es importante que el equipamiento elegido incluya tanto elementos de seguridad activa (aquellos que tratan de evitar un accidente), como pasiva (los que reducen los daños tras ocurrir un accidente). Hay algunos sistemas, como los airbags frontales, el sistema antibloqueo de frenos o ABS, el control de estabilidad, el control de tracción o el sensor de presión de neumáticos, que ya vienen de serie en todos los vehículos. Para dotarlo de más seguridad, es opcional incluir airbags laterales, de rodilla, de cabeza, etc. para proteger a los ocupantes del vehículo.

Otro elemento a valorar es el aire acondicionado o climatizador, sobre todo si se vive en una zona con temperaturas extremas. En definitiva, los equipamientos básicos son correctos pero, por norma general, cuanto más equipado esté, más cómodo y seguro se viajará.
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